Visita del papa León XIV al Perú podría generar hasta cuatro feriados
El Gobierno peruano evalúa establecer un régimen especial de feriados con motivo de la visita del papa León XIV, programada del 11 al 16 de noviembre, debido a la importante movilización de fieles, turistas y ciudadanos que se prevé durante su permanencia en el país. La propuesta contempla la posibilidad de establecer hasta cuatro jornadas no laborables: tres de alcance regional, vinculadas a las ciudades que formarán parte de su recorrido, y una de carácter nacional para Lima. La medida busca facilitar la organización de las actividades oficiales, garantizar las condiciones de seguridad y permitir un desplazamiento ordenado de las personas que acudirán a los diferentes actos programados durante la visita del pontífice.
El ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Juan Sheput, explicó que su sector forma parte de las coordinaciones que se vienen realizando para preparar la llegada de León XIV. Durante sus declaraciones, señaló que una de las tareas del Ministerio será analizar la posibilidad de establecer feriados excepcionales exclusivamente por la visita papal. La propuesta será evaluada tomando en cuenta las características de cada jornada y el nivel de movilización que pueda generarse en las zonas incluidas en la agenda. El objetivo, según lo planteado por el Ejecutivo, no sería declarar feriados para todo el país durante los seis días de permanencia del pontífice, sino establecer medidas puntuales que respondan a las necesidades de cada lugar y a las condiciones de seguridad requeridas.
El itinerario previsto para el papa León XIV incluye Chiclayo, Cusco, Pucallpa y Lima, ciudades que concentrarán diferentes actividades religiosas y encuentros con la población. En ese sentido, los feriados regionales serían determinados de acuerdo con las fechas en las que el pontífice visite cada jurisdicción, considerando además el movimiento de personas que podría producirse desde departamentos cercanos. Lambayeque, por ejemplo, podría requerir una jornada no laborable durante la presencia del papa en Chiclayo, mientras que otras regiones próximas también podrían ser consideradas debido al desplazamiento de fieles. Esta planificación busca evitar una medida generalizada y, en cambio, adecuar las disposiciones a la realidad de cada zona involucrada en la visita.
Para Lima, una de las principales propuestas bajo análisis es declarar feriado nacional el lunes 16 de noviembre, fecha en la que está prevista una misa multitudinaria en la Base Aérea Las Palmas, antes de que el pontífice continúe su recorrido internacional hacia Argentina y Uruguay. La concentración de miles de personas en este evento representa uno de los principales retos logísticos para las autoridades, debido a la necesidad de garantizar el orden, controlar el tránsito y facilitar el acceso y salida de los asistentes. La eventual jornada no laborable permitiría reducir el desplazamiento habitual de trabajadores y contribuiría a una mejor gestión de la movilidad en los alrededores del lugar donde se desarrollará la actividad religiosa.
La decisión final todavía no ha sido adoptada y dependerá de las recomendaciones que formule la comisión extraordinaria de alto nivel encargada de coordinar la visita papal, bajo la conducción del canciller Carlos Espá. El Ejecutivo analiza distintos aspectos antes de definir el alcance de las medidas, entre ellos la seguridad, el transporte, la concentración de personas y las condiciones necesarias para garantizar el normal desarrollo de las actividades. Sheput recordó que el establecimiento de feriados excepcionales ya ha sido utilizado en el país durante acontecimientos internacionales de gran convocatoria, como ocurrió con la realización de la APEC, cuando las jornadas no laborables fueron consideradas una herramienta para facilitar los desplazamientos y reforzar las medidas de seguridad.
La llegada de León XIV también genera expectativas en el sector turístico y en las actividades económicas vinculadas a la atención de visitantes. La presencia de miles de fieles procedentes de distintas regiones del país y del extranjero podría incrementar la demanda de hoteles, restaurantes, transporte, agencias de viajes y otros servicios turísticos en Chiclayo, Cusco, Pucallpa y Lima. Además del componente religioso, la visita representa una oportunidad para dinamizar el movimiento comercial y turístico en los destinos incluidos en la agenda papal. En este contexto, las autoridades deberán articular medidas que permitan atender el flujo de visitantes y, al mismo tiempo, garantizar condiciones adecuadas de seguridad, movilidad y organización durante uno de los acontecimientos de mayor convocatoria previstos para noviembre.

