Machu Picchu se mantiene como el destino que más recomiendan los peruanos a los turistas extranjeros
El Santuario Histórico obtuvo el 58% de las preferencias y mantiene una amplia ventaja frente a otros atractivos turísticos del país. Desde CANATUR destacan la necesidad de diversificar la oferta y fortalecer experiencias que respondan a las nuevas demandas del viajero internacional.
Cuando se trata de mostrar al mundo los principales atractivos turísticos del Perú, Machu Picchu continúa ocupando un lugar privilegiado en la percepción de los propios peruanos. El Santuario Histórico obtuvo el 58% de las preferencias entre los destinos que más recomendarían visitar a un turista extranjero, reafirmando su posición como el principal referente turístico del país. La cifra marca una amplia diferencia frente a otros atractivos nacionales: el Centro Histórico de Cusco alcanzó el 28% de las preferencias, seguido por los Baños del Inca, en Cajamarca, con 26%; el lago Titicaca, con 19%; el Cañón del Colca, con 16%; las Líneas de Nasca y el río Amazonas, ambos con 14%; y el Centro Histórico de Lima, con 13%. Además de Machu Picchu, el Centro Histórico y el Valle del Urubamba también figuran entre los lugares más recomendados, consolidando a Cusco como uno de los principales referentes de la oferta turística peruana.
Para Carlos Loayza, gerente general de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR), estos resultados reflejan que los peruanos continúan identificando al país con destinos de reconocimiento mundial y con un importante valor cultural y turístico. En esa línea, sostuvo que Machu Picchu se mantiene como el principal emblema del turismo peruano, con una valoración transversal entre diferentes niveles sociales y grupos de edad. Asimismo, destacó a Cusco como epicentro de la identidad turística nacional, aunque señaló que este posicionamiento también plantea la necesidad de fortalecer una gestión integral que permita garantizar la sostenibilidad y la calidad de la experiencia turística. Loayza consideró, además, que la presencia de destinos como los Baños del Inca y el río Amazonas entre los principales lugares recomendados representa una señal positiva de diversificación de la oferta. Sin embargo, llamó la atención sobre la ausencia de otros atractivos como las playas del norte, Paracas, Tarapoto o Gocta, lo que demuestra que el país todavía tiene un amplio espacio para ampliar el reconocimiento y posicionamiento de sus diversos destinos turísticos.
En tanto, Carlos González, presidente de la Cámara de Turismo de Cusco, consideró que estos resultados coinciden con la percepción que tienen los peruanos sobre los principales atractivos turísticos del país. No obstante, sostuvo que la discusión debe ir más allá de identificar cuáles son los lugares que los visitantes deberían conocer y enfocarse en las experiencias que el Perú puede ofrecer. Explicó que el viajero contemporáneo busca involucrarse con el destino y vivir experiencias significativas, más allá de realizar una visita convencional. Desde esta perspectiva, planteó que la riqueza cultural, la gastronomía, los paisajes, las tradiciones vivas y las actividades de aventura deben integrarse en productos turísticos capaces de generar una conexión emocional con los visitantes. En ese sentido, señaló que el desafío consiste en pasar de recomendar únicamente destinos a desarrollar experiencias que permitan mostrar de manera integral la diversidad y riqueza del Perú.
González también sostuvo que el sector turístico peruano debe adaptarse a las nuevas tendencias del mercado y desarrollar propuestas dirigidas a las generaciones Z y Alfa, además de mejorar la conectividad entre las distintas regiones y promover servicios accesibles para adultos mayores y personas con discapacidad. En esa misma línea, ambos especialistas coincidieron en que el Perú cuenta con una oferta turística de alcance mundial y con destinos capaces de competir en el escenario internacional. Sin embargo, mantener y fortalecer esta posición dependerá de la capacidad del país para ir más allá de sus atractivos emblemáticos y construir una oferta diversificada, sostenible y competitiva. El reto, por tanto, no solo consiste en conservar el liderazgo de Machu Picchu como principal símbolo del turismo peruano, sino también en lograr que otros destinos alcancen mayor visibilidad y que cada visita al país se convierta en una experiencia integral, accesible y memorable para los viajeros.
