¿Economías Colaborativas? [OPINIÓN]

 

Análisis sobre las plataformas de alquiler de inmuebles privados.

 

————————————————————————————–

 

 

TIPeando – Por: Elmer Barrio de Mendoza.

 

 

¿A qué se denomina “economía colaborativa”?

 

• Quizá lo primero que habría que preguntarse es si “economía colaborativa” es la correcta traducción de “sharing economy”. De hecho, en otros lugares tan hispanohablantes como el nuestro, “sharing economy” se traduce como “economía compartida”, que no está mal y que al mismo tiempo no es idéntica.

 

• Todo empezó probablemente cuando algunos vecinos que tenían el mismo destino diario decidieron usar un solo vehículo cada día y compartir turnos para transportarse mutuamente en una misma ruta. Esta práctica colaborativa, con propósito de ahorro, consistía en compartir el automóvil. Entre eso y el servicio de Uber, que tiene una oferta compartida, hay un mundo de distancia.

 

• Del mismo modo, grupos de familiares y/o amigos decidieron hace tiempo alquilar inmuebles vacacionales en conjunto y así ahorrar y compartir tanto el gasto como el uso que, a título unifamiliar, les hubiera resultado muy oneroso. Entre eso y el servicio de Airbnb, por ejemplo e igualmente, hay otro mundo de distancia.

 

• La “economía colaborativa”, desde su origen, tiene dos componentes inseparables: ahorrar y compartir. Es cierto que la tecnología ha cambiado el mundo. Y la oferta de bienes y servicios sin duda. Evaluemos si la “economía colaborativa” aplicada al servicio turístico provoca un cambio sustancial en el negocio.

 

 

¿Qué miedos despierta la “economía colaborativa” en la actividad turística?

 

• Es completamente razonable que los negocios turísticos formales, en cualquier destino, sientan temor a la competencia desleal y a la necesidad de adaptación al fenómeno tecnológico.

 

• El hecho de que un grupo de parejas alquile un inmueble vacacional para pasar la temporada obviamente no afecta a la oferta formal de alojamiento, pero no es el caso.

 

• El punto donde cambian las cosas es cuando plataformas tecnológicas, a veces mundiales, promueven (no solo facilitan) el arrendamiento de muy corto plazo de inmuebles privados a los viajeros y también al público local. Un fenómeno colaborativo breve, entonces, se masifica y se convierte en un gran negocio.

 

• Los actuales actores del turismo experimentan dudas respecto a la magnitud del cambio de hábitos de consumo e incluso de la obvia posibilidad de desplazamiento de los segmentos que hoy contratan sus servicios.

 

• Los proveedores formales de servicios de alojamiento tienen que cumplir una serie de requisitos indispensables: licencias, autorizaciones, certificados, pago de impuestos, diversas normas legales, etc. La pregunta inmediata es: ¿Las plataformas digitales de alquileres cumplen con lo mismo o con requisitos equivalentes y, si no es así, por qué?

 

• La primera respuesta es que las plataformas digitales ofrecen intermediación de alquileres de corto plazo para cualquier cliente, mientras que los servicios de hospedaje ofrecen alojamiento temporal para viajeros y turistas. No se trata, por tanto, del mismo público objetivo. Eso dicen. Pero ¿eso es verdad?

 

• Los viajeros y turistas son parte del conjunto “cualquier cliente” y por tanto son objeto principal del marketing de las plataformas digitales de arrendamiento temporal de inmuebles. Ergo no es cierto que no exista un amplio espacio de competencia, no necesariamente leal.

 

• ¿Qué temas emparejarían la cancha? Que las plataformas de intermediación comercial de alquileres de corto plazo aseguren lo siguiente:

 

– Pago de tributos.

– Seguridad de la operación.

– Responsabilidad del propietario por conductas delictivas.

– Respeto a la zonificación municipal y a las normas constructivas.

– Cambio de uso del inmueble (con acuerdo de los vecinos).

– Compensación por el incremento del uso de servicios básicos.

 

• Digamos que esta es una lista básica. Por allí tendríamos que comenzar, de otro modo los riesgos son demasiados. La plataforma comercial no puede eludir temas de formalidad de la prestación, de calidad del servicio ni de seguridad del visitante. 

 

 

La convivencia es inevitable y conveniente, pero…

 

• El servicio de alojamiento ha evolucionado a la formalidad a través del tiempo. Así ha lo ha conseguido la política pública homogénea en los principales destinos turísticos. No se trata de involucionar.

 

• El fenómeno tecnológico es arrasador y no hay modo de que no modifique significativamente los modelos de consumo o de que sobrevivan quienes no son capaces de adaptarse (que es distinto de allanarse) a él. Las plataformas digitales de intermediación comercial han llegado a quedarse y el segundo uso (económico) de la propiedad inmueble es una necesidad de los tiempos para muchas personas. No hay problema.

 

• En lo único que hay problema es en si se debe ignorar o no el cambio de uso o la zonificación urbana, si se debe promover o no la elusión o la evasión de impuestos, si se debe pasar por alto o no la responsabilidad del arrendador por eventuales conductas delictivas derivadas del alquiler, si se debe eludir o no normas mínimas se seguridad en la infraestructura o en la operación o en si la plataforma debe ser ajena o no a esos requerimientos.

 

• Nuestra respuesta es NO. No se debe ignorar ninguno de esos asuntos por parte de las plataformas de intermediación de alquiler de inmuebles privados a corto plazo dirigido principalmente a viajeros y turistas. Basta ponernos de acuerdo en eso y formalizarlo de manera indudable. Eso es todo.

 

 


Elmer Barrio de Mendoza

elbardem1@gmail.com

 

 

 

*NOTA: Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor. Canatur no se solidariza necesariamente con las mismas.

 

 

 

 

 

Leave a Reply
Your email address will not be published. *