Advierten sobre turismo desordenado y caótico en Montaña de Siete Colores en Cusco

 

Desde hace algún tiempo el cerro Vinicunca, más conocido como la Montaña Arco Iris o Montaña de Siete Colores, se ha convertido en el nuevo atractivo turístico de la región Cusco, cuya popularidad proviene principalmente de las redes sociales. Se estima que unas 500 personas visitan la zona por día y la cifra aumenta cada mes.

 

“El acceso a la montaña Arco Iris está prohibido. Sin embargo, el repentino boom a este paraje privilegiado en la provincia de Quispicanchis ha provocado un turismo desordenado y caótico”, advirtió Álvaro Rocha, columnista del diario El Comercio, quien dijo que este tema debería regularse.

 

Sostuvo que hoy en día es inevitable toparse con botellas y bolsas en el camino hacia dicho destino. “La mayoría de las empresas no están preparadas para una emergencia médica en esta exigente ruta”, comentó.

 

Pese a ello, precisó que apreciar el soberbio Ausangate, apu mayor del Cusco, “te hace olvidar nuestra perpetua informalidad”.

 

“Muchos abusan del término ‘paisaje surrealista’, pero este realmente lo es, y con creces. Es como estar frente a un dibujo obscenamente puro que parece arder como lava en sus ondulantes laderas, opacando cualquier otro fulgor, incluso el del Sol y su atmósfera celeste”, refirió Rocha.

 

Indicó que el Cusco es el punto de partida para llegar a los dominios de la montaña Arco Iris. “Hay que estar en pie a las 3 de la madrugada y dirigirse al sur, por la ruta a Puno, hasta arribar al pueblo de Pitumarca, alrededor de las 6 a.m., donde se toma un desayuno ligero antes de empezar a caminar”, acotó.

 

“La caminata dura entre 4 y 6 horas, pues depende del físico de cada persona. El trayecto no es sencillo pero, para aliviar el trajín, se puede alquilar caballos a precios que rondan los S/. 70”, agregó.