Airbnb: ¿Se debe regular o no sus servicios? Todo apunta a que sí [EDITORIAL]

 

El debate sobre la regulación a Airbnb continúa. Si bien el Mincetur ha aclarado que el nuevo reglamento de hospedajes no regulará el alquiler de viviendas particulares a través de plataformas digitales, desde el sector privado de turismo anuncian que insistirán en el tema: Canatur alista una propuesta que entregará a las autoridades.

 

Lo cierto es que la denominada ‘economía colaborativa’ es una realidad y una tendencia global que llegó al Perú hace unos años, a través de plataformas como Uber y Airbnb que han sabido ganar terreno. Sin embargo, el modelo de negocios de Airbnb es nuevo en nuestro mercado, por lo que resulta comprensible la preocupación del sector hotelero tradicional.

 

Sin duda, el tema amerita un profundo análisis: ¿Es posible regular las operaciones de Airbnb y otras plataformas digitales no domiciliadas en el país? ¿El alquiler temporal de viviendas a turistas es una competencia desleal para los hoteles formales? ¿Existen riesgos de evasión de impuestos e inseguridad? ¿Se debería fijar medidas regulatorias e impositivas a estos servicios, tal como lo han hecho otros países?

 

Para responder a estas y otras interrogantes se requiere un debate serio entre todos los actores involucrados en la actividad turística y los organismos públicos y privados especializados en desarrollo comercial, política tributaria, derecho de los consumidores, etc. Mientras tanto, aportamos con nuestra opinión.

 

 

COMUNIDAD O LUCRO

 

Al igual que Tripadvisor, Airbnb apareció como una de tantas comunidades virtuales de usuarios conectados por intereses afines; pero, con el tiempo y gracias al boom de la economía colaborativa, pasó a convertirse en una mega compañía transnacional. Es decir, su pequeña vitrina de intercambio de alojamientos se transformó en una plataforma de reservas con operaciones a gran escala.

 

Nadie discute el éxito de su emprendimiento empresarial, pero sí está en duda su deseo de competir en igualdad de condiciones. Al ejercer una actividad comercial está obligada a respetar los derechos de los consumidores y a adaptarse a las reglas del mercado donde opera.

 

Cuando Facebook, Twitter, YouTube y otras redes sociales empezaron a lucrar explotando comercialmente sus gigantescas bases de datos, también tuvieron que adaptarse a las regulaciones que empezaron a imponer los gobiernos a sus servicios. Entonces, ¿Por qué Airbnb debería ser la excepción?

 

 

ALQUILER DE INMUEBLES

 

En Perú, la libertad de alquilar un inmueble privado está regulada por el Código Civil y los derechos de los consumidores son protegidos por el Indecopi y las instituciones judiciales. Pero las normas no son claras con respecto al alquiler temporal (menos de tres meses) de viviendas a turistas extranjeros y, menos aún, si se ofertan mediante plataformas digitales no domiciliadas en el país.

 

Es verdad que toda persona puede comprar y vender libremente a través de Mercado Libre, Groupon, Facebook o los clasificados online. También tiene derecho a querer aumentar sus ingresos vendiendo comida, ropa o cualquier otro producto, a familiares, amigos y allegados usando los medios que estén a su alcance. No hay problema alguno siempre que sus volúmenes sean menores.

 

Sin embargo, si el negocio prospera, se masifica y expande, se verá en la obligación de formalizar su actividad empresarial, tramitar su RUC, pagar impuestos y cumplir las regulaciones correspondientes a su rubro comercial (licencias de funcionamiento, normas sanitarias, etc.). De lo contrario puede ser acusado de delitos como evasión tributaria, operación informal, estafa, entre otros.

 

Esa es la clave para entender el caso de Airbnb. Dejó de ser un modelo de economía colaborativa cuando empezó a comercializar hospedajes con fines de lucro, cobrando una comisión a sus millones de ‘anfitriones’ (proveedores) por cada reserva. Organismos como la OMT la consideran como una “plataforma de intermediación de servicios de alojamiento”.

 

 

COMPETENCIA Y REGULACIÓN

 

Para el caso peruano, creemos que no es posible limitar el avance de las nuevas tendencias tecnológicas ni las operaciones de las plataformas digitales como Airbnb, pero sí se requiere verlas como empresas y tratarlas como tal, con derechos y obligaciones. Por lo tanto, es necesario formalizar sus operaciones y regular sus servicios en el país, aunque no tengan presencia física.

 

La comercialización online de alojamiento en viviendas particulares para turistas debe pagar impuestos, cumplir con estándares mínimos de infraestructura, calidad y seguridad, respetar las reglas del mercado local, competir de manera transparente, adoptar los mecanismos fiscalización, entre otras regulaciones vigentes o por venir.

 

Hoy en día, Airbnb está presente en 37 ciudades del Perú y su oferta supera los 7 mil inmuebles en alquiler, la mayoría en Lima. Solo en la capital cuenta con 5000 anfitriones que el año pasado recibieron 120.000 turistas y generaron utilidades por unos US$ 10 millones. Como intermediario, la plataforma cobra 20% de comisión lo que supone ganancias superiores a US$ 2 millones en nuestro país. Por tanto, la empresa habría dejado de pagar más de US$ 400 mil en impuestos durante el 2017.

 

En conclusión, si bien Airbnb ofrece un producto alternativo a la hotelería tradicional, su modelo de negocio compite directamente con este sector y con mejores condiciones en el mercado, al operar de manera informal, sin reglas que cumplir. Es responsabilidad del gobierno, a través del Mincetur, Sunat, Indecopi, ministerios de Vivienda, Justicia, entre otros, determinar el mecanismo más adecuado para regular este tipo de servicios, siempre en consenso con el sector privado.

 

Algunas propuestas son: adaptar un capítulo especial en el reglamento hotelero, crear un registro de propietarios de los inmuebles ofertados y que éstos exhiban un distintivo particular, disponer que la plataforma retenga un porcentaje de las reservas para el pago del IGV y que los anfitriones asuman el impuesto a la renta, entre otras. Pero lo inmediato es contactar con Airbnb y empezar a dialogar, se sabe que la empresa está dispuesta a negociar y llegar a acuerdos concretos, como ya lo ha hecho en otros países como Japón, EEUU, México y España.

 

 

Saludos,

 

 


Juan Carlos Castro

Director General

Portal de Turismo

juancarlos@portaldeturismo.pe

www.portaldeturismo.pe

 

 

 

*NOTA: Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor. Canatur no se solidariza necesariamente con las mismas.

 

 

 

 

 

 

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