Antigua deidad del mundo andino se exhibe en Museo de Sitio de Pachacámac

 

El dios Pachacámac, considerado una de las deidades más importantes de la cultura andina, resurge después de medio milenio de abandono, al exhibirse ahora en el Museo de Sitio de Pachacámac, ubicado en la zona sur de la ciudad de Lima.

 

Según la arqueóloga Rocío Villar, el madero o poste que representa a esta antigua deidad, cuyo nombre significa “creador de la Tierra”, mide 2,34 de alto y 12 centímetros de diámetro.

 

“La representación del ídolo, que nosotros tenemos actualmente en el Museo de Sitio, fue encontrada en 1938 por (el estadounidense) Albert Giesecke en las excavaciones que se realizaron en el Templo de Pachacamac para poder retirar los escombros y descubrir la pintura mural que adornaba la estructura”, dijo Villar, en declaraciones a la agencia de noticias china Xinhua.

 

El madero de Pachacámac, que fue saqueado y quemado en 1533 por el conquistador español Hernando Pizarro, puede ser apreciado después de más de medio milenio por visitantes y seguidores desde hace dos años.

 

Villar dijo que este ídolo tallado en madera representa al Dios Pachacémac, según la cosmovisión andina.

 

“Está representada por un personaje antropomorfo, tiene vistas hacia adelante y hacia atrás, tiene doble representación antropomorfo; además, está decorada por una serie de plantas y animales de la región”, subrayó.

 

La deidad fue una de las más importantes durante el Imperio Inca, tiene representaciones gráficas que plasman la cosmovisión andina y el respeto que los peruanos aún le prestan a Pachacamac.

 

“Existen representaciones de zorros, serpientes, plantas de maíz y diferentes especies de la biodiversidad andina”, explicó.

 

Según Villar, este hecho de representar a especies de la biodiversidad andina en la estructura del ídolo significa que se buscaba dar esa importancia de la creación de todos los seres existentes.

 

“Quizás sí, quizás esos elementos que acompañan al ser humano quieren representar la cosmovisión y el universo de la gente que tributaba o era creyente de Pachacamac en ese entonces”, subrayó.

 

Según la arqueóloga, la importancia de este personaje cuyo templo se encuentra en una extensa zona, a 51 kilómetros al sur de Lima, aún atrae a miles de peruanos que vienen a sus recintos para realizar rituales, como un resurgimiento de una religión ancestral.

 

“El santuario abarca 460 hectáreas, en el área monumental, y resulta sumamente atrayente porque fue uno de los santuarios más importantes de todo el ‘Tawantinsuyo’ (las cuatro regiones del Imperio Inca) en el momento de la llegada de los españoles”, anotó.

 

De acuerdo con los cronistas, uno de los principales santuarios se encontraba en el lago Titicaca, y el otro, el santuario de la costa, el más importante para el mundo andino, se encontraba aquí en Pachacamac.

 

“Era aquí donde llegaban multitudes de peregrinos de todo el mundo andino, de todo el Tawantinsuyo a rendir culto y a celebrar diferentes ceremonias, y a pedir consultas a esta deidad que había ganado fama y respeto, por su capacidad predictoria”, precisó.

 

Una de las estructuras que sobresale en este santuario es la “Casa de las elegidas del Sol” (“Aclayhuasi”), donde vivían las jóvenes dedicadas a los rituales a Pachacamac.

 

“El Aclayhuasi es una estructura que se ha construido en tiempo inca, donde se educaba y capacitaba a mujeres seleccionadas en todo el Tawantinsuyo, con diferentes fines”, explicó.

 

La arqueóloga mencionó que estas mujeres eran conocedoras de mucha información con base en la predicción del clima y de las acciones políticas que se ejecutaban en el oráculo de este templo.

 

Según la directora del Museo de Sitio de Pachacamac, Carmen Rosa Uceda, los sacerdotes y las mujeres realizaban los ritos a esta deidad en un oráculo, luego de varios días de ayuno.

 

“El ídolo de Pachacamac es la pieza más emblemática que guarda la sala de exposición y es el que representa la deidad creadora del mundo”, subrayó.

 

Uceda resaltó que, a diferencia de otros museos, la particularidad de este santuario es que el culto a este dios milenario se mantiene vivo, pese a las constantes campañas de extirpación que se realizaron durante la época colonial.

 

“Este es un santuario vivo, actualmente, siguen viviendo muchos peregrinos de diferentes partes a rendir sus ofrendas y hacerles sus preguntas con oráculos al dios Pachacamac”, indicó.

 

Como parte de esta realidad, todos los años en determinadas fechas, miles de cultores de esta deidad acuden al lugar para realizar sus rituales ancestrales.

 

“Tenemos un área precisamente destinada para que todos estos peregrinos puedan hacer sus ritos y sus ofrendas, es por eso que sigue siendo vivo este santuario”, puntualizó.

 

Pese al tiempo transcurrido, sus seguidores acuden en los solsticios de verano y de invierno, y también en el equinoccio, porque están muy vinculados con el Sol.

 

Los solsticios eran las fechas más importantes para los pueblos del Imperio Inca, durante las cuales se realizaban rituales de agradecimiento al sol y a las deidades más importantes de la cosmovisión andina, tal como ocurre en Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile y la zona norte de Argentina.

 

Este complejo arqueológico es uno de los museos más visitados de Perú, y es considerado el segundo más importante después de la ciudadela inca de Machu Picchu, con un promedio de 150.000 a 170.000 visitantes al año.

 

 

 

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