Arequipa: Monasterio Santa Catalina vuelve abrir sus puertas bajo estrictos protocolos

Arequipa: Monasterio Santa Catalina vuelve abrir sus puertas bajo estrictos protocolos

Detallaron las medidas sanitarias implementadas para la llegada de turistas.

Tras más de seis meses de permanecer cerrado por la pandemia, el Monasterio de Santa Catalina en Arequipa anunció recientemente su reapertura oficial al turismo y dio a conocer los estrictos protocolos bajo los cuales reanudará sus operaciones regulares. Del mismo modo, representantes administrativos comentaron sobre las pérdidas económicas por la paralización y destacaron que el costo de ingreso se ha recortado en un 50% para incentivar la reactivación turística. 

Según lo informado por el diario El Comercio, la administración invirtió S/26.000 y casi tres meses de trabajo en la implementación del protocolo de bioseguridad. En ese sentido, informaron que al ingresar al monasterio hay un vaporizador electrónico que desinfecta las manos y un personal que toma la temperatura. El visitante debe tener bien colocada su mascarilla para pasar por el pediluvio. En el baño se eliminaron los secadores eléctricos y se colocó papel toalla. Todos los trabajadores cuentan con su equipo de protección. 

Asimismo, señalaron que para incentivar las visitas turísticas en el destino la tarifa se redujo en 50%. Es decir, la entrada general bajó de S/40 a S/20, pero los 10 de cada mes solo se paga S/10. Esta promoción se mantendrá hasta finalizar el año y solo se podrán adquirir entradas a través de la página web www.santacatalina.org.pe. Igualmente, especificaron que a partir de ahora los visitantes ingresarán en grupos reducidos de hasta 7 personas y se contará con un recorrido programado cada 15 minutos. 

Por otro lado, Javier Velarde, administrador del atractivo turístico, explicó que el 2019 el monasterio recibió 240.000 visitantes, de los cuales el 40% eran nacionales, el 16% europeos (principalmente franceses) y el 44% extranjeros de diversas nacionalidades. Sin embargo, debido a la cuarentena, el destino dejó de recibir alrededor de 120.000 turistas, generando una pérdida económica que sobrepasa el millón y medio de soles.

A pesar de la dura situación, la administración pudo sacar provecho a los meses de paralización y se dio mantenimiento general a todo el monasterio. Repintaron las estructuras, prepararon las obras de arte, implementaron wifi en todos los ambientes. Además, elaboraron un documental para que los turistas lo disfruten virtualmente.