Canatur propone exigir pólizas de seguro a operadores de turismo de aventura para combatir informalidad

 

La misteriosa desaparición de la turista española Nathaly Salazar a inicios de enero en Cusco sigue generando noticia en los medios nacionales e internacionales, mientras tanto las autoridades continúan con las investigaciones para dar con su paradero y sancionar a los responsables.

 

Pero más allá del tema policial, este caso ha vuelto a poner en evidencia la informalidad en los servicios turísticos de aventura y su adecuada fiscalización a nivel nacional. ¿Quiénes son los responsables? ¿Qué se debe hacer? ¿Cuánto afecta a la imagen del destino Perú?

 

En entrevista con Portal de Turismo, Fredy Gamarra, presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), responde a estas y otras interrogantes desde la perspectiva del sector privado, y hace una serie de propuestas para acabar con la informalidad, entre ellas exigir una póliza de seguro a los operadores de turismo de aventura.

 

Cabe señalar que, a la fecha, la turista española Nathaly Salazar, de 28 años, continúa desparecida desde el 02 de enero, luego de hacer canopy en Cusco. En tanto, las autoridades han reforzado su búsqueda a lo largo del río Vilcanota y se ha ordenado nueve meses de prisión preventiva contra los dos jóvenes implicados en la presunta muerte de la visitante extranjera.

 

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Entrevista a Fredy Gamarra, presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur).

 

 

– ¿Cuánto afecta a la imagen del país este lamentable caso, tratándose principalmente de una turista extranjera?

 

– Es lamentable lo ocurrido en Cusco con esta turista española. Nosotros recibimos varios millones de turistas, y un solo caso, como éste, repercute negativamente, porque es noticia aquí y en su país de origen. Y sabemos que en todas partes hay prensa sensacionalista, más como es este caso en que no encuentran el cuerpo, lo cual da para mucho tiempo y especulaciones.

 

 

– Este caso ha vuelto a poner en evidencia la informalidad que existe en la prestación de servicios turísticos de aventura y en actividades como el zip line, canotaje, etc. ¿De quién es la responsabilidad?

 

– La informalidad en los servicios turísticos es muy grande y ésta es más notoria en Cusco, por el volumen de demanda y la casi nulidad en la fiscalización por parte de las autoridades responsables, especialmente la Dircetur Cusco y las municipalidades locales, eso por el lado de los que tienen que velar por la formalidad. Pero también en gran medida son culpables los pseudo empresarios que no tienen valores y operan sin cumplir con mínimas condiciones de seguridad, no hay ningún sentido de responsabilidad.

 

Es duro de creer, pero nuestra realidad es que, como no hay sanciones, la gente se ha acostumbrado a que todo está permitido. Como dije, es un problema de falta de valores y lamentablemente tenemos casos de gente importante, es un asunto para trabajar en forma muy profunda en nuestra sociedad.

 

 

– ¿Qué solución se plantea desde el sector privado de turismo? ¿Algo se puede hacer?

– Algo tenemos que hacer de todas maneras, es nuestra responsabilidad generar propuestas. Si bien es necesario trabajar en normas técnicas y reglamentos específicos, sabemos que éstos por sí solos no van a hacer que por “arte de magia” se solucionen los problemas, deben ir de la mano con fiscalizaciones y sanciones. Pero, quién fiscaliza, si las autoridades competentes no tienen personal que pueda hacerlo, y eso suponiendo que tengan la preparación e intención de cumplir con fiscalizar.

 

 

– Pese a que existen normativas, como en el caso del canotaje turístico, no hay un cumplimiento de las mismas. Ahora se está preparando el reglamento para el turismo de aventura, pero ello no da garantías de una mayor formalidad. ¿Cómo corregir esta situación?

 

– Como complemento a la respuesta de la pregunta anterior, una de nuestras propuestas es que los gremios empresariales reconocidos oficialmente puedan fiscalizar. Los empresarios somos los más interesados en que se brinden servicios de calidad, en donde la seguridad sea lo primero. Nosotros estamos apostando por el turismo de aventura, ya que tenemos mucho potencial que nos permite poder explotarlo en sus diversas posibilidades en muchas de nuestras regiones. Y turismo de aventura va asociado a seguridad, pero no confundir con deporte de aventura. Otra propuesta, pero que es de corto plazo, es la de educación con valores, el Perú necesita más civismo.

 

 

– Perú se promueve como un destino de naturaleza y aventura. Pero, con tanta informalidad, ¿vale la pena seguir impulsando este segmento del mercado?

 

– Por supuesto que sí, pero con todas las garantías. Habría que estudiar la exigencia de pólizas de seguros a los operadores de turismo de aventura y a las empresas que brindan algún servicio relacionado; esto eliminaría la informalidad y el ingreso de “aventureros”, algo similar al SOAT para el transporte.

 

 

– ¿Cómo convencer al mercado internacional de que Perú sigue siendo un destino seguro?

 

– Tenemos que trabajar en varios caminos, hay cientos de miles de turistas extranjeros que hacen algún tipo de turismo de aventura, no estamos ante porcentajes alarmantes de casos con fallecidos. Debemos usar tanto a los operadores nacionales con sus contactos internacionales, a PromPerú, las OCEX, Cancillería, la Red de Protección al Turista y, obviamente, a la prensa especializada.

 

 

– ¿Alguna consideración final sobre el tema?

 

– La informalidad en el turismo nos afecta negativamente a todos, de una u otra forma, a algunos más que a otros, pero a todos nos toca. Debería ser un objetivo común el desaparecerla. El caso más exitoso que conozco es el de los casinos y las salas de tragamonedas, en donde, con medidas inteligentes y un obligatorio compromiso de los empresarios, se puso fin a la informalidad.