Chile: desierto de Atacama renace florido tras sorpresivas lluvias

 

Jueves 24 de agosto de 2017.

 

Las intensas y sorpresivas precipitaciones registradas en las regiones del norte de Chile, durante los meses del invierno austral, dieron paso al deslumbrante desierto florido en Atacama, el más árido y soleado del mundo.

 

Este fenómeno, que ocurre con una distancia de cinco o siete años, pero que se ha vuelto recurrente debido a la presencia de el fenómeno climatológico El Niño, atrae a miles de turistas con sus más de 200 especies florales y fauna endémica.

 

Algunos expertos apuntan que este 2017 podría apreciarse el más espectacular florecimiento de las últimas décadas, debido a la cantidad de agua caída en la zona norte, que permitió un desarrollo de vegetación “intenso y denso”, según explicó la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

 

“Esto puede o no ser, eso depende de las condiciones atmosféricas, de un aumento de la temperatura gradual mientras vaya pasando el invierno y acercándose la primavera”, señaló el jefe de Conservación de la Biodiversidad de Conaf, César Pizarro.

 

Pizarro precisó que las lluvias de mayo en la región de Atacama, principalmente en la provincia de Huasco, casi al límite con la región de Coquimbo, propiciaron el surgimiento de la alfombra multicolor.

 

“Un mes después cayeron (las lluvias) en Antofagasta y Chañaral, lo que marca un período. Ya en octubre vamos a tener una floración no con la alta intensidad ni densidad, pero sí muy interesante que convierte quebradas, lomas y serranía de roca y tierra, en lugares verdes con flores”, sostuvo el biólogo, citado por El Nuevo Herald.

 

El desierto florido es sin duda una de las postales más apreciadas por los turistas que acuden a las regiones del extremo norte por estos meses, un atractivo que aún no termina de entenderse y que la ciencia no ha podido explicar a cabalidad.

 

Nolanas de color celeste y lila, coloridas patas de guanaco, delicadas añañucas y las locales garras de león se divisan al borde del camino en el recorrido entre Copiapó y Vallenar, a unos 665 kilómetros de Santiago.