¿Construcción del puerto de Paracas es una amenaza para la reserva y el turismo? [INFORME]

 

TPP responde a críticas, Senace evalúa el caso y Canatur opina.

 

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Las asociaciones gremiales del sector turismo y los vecinos de la bahía de Paracas alzaron su voz de alerta ante el peligro que, a su entender, representaría la construcción del Terminal Portuario General San Martín para la Reserva Nacional de Paracas y el desarrollo de la actividad turística.

 

Como se sabe, el Consorcio Terminal Portuario Paracas (TPP) tiene a su cargo la modernización del puerto con una inversión de US$ 300 millones. En abril del 2018, la empresa solicitó la modificación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que incluye la construcción de un almacén para minerales, lo cual ha despertado tensiones en la zona.

 

El debate se centra en las consecuencias que generaría el transporte de minerales dentro de la zona de amortiguamiento de la reserva de Paracas. Los pobladores advierten que, para llegar al puerto, los camiones y volquetes tendrán que atravesar el área natural protegida y la única vía de uso turístico.

 

Al respecto, el concesionario TPP ha propuesto la construcción de una carretera alterna a la actual, proyecto cuyo expediente técnico está en evaluación. En tanto, para este mes se espera que el Servicio Nacional de Certificación Ambiental (Senace) decida si modifica o no la EIA, previo levantamiento de las observaciones hechas en setiembre pasado.

 

“El Terminal Portuario General San Martín (TPGSM) es un puerto multipropósito destinado a manejar cargas diversas: granel seco y líquido, carga general (piezas sueltas y embaladas), minerales y sus concentrados, vehículos y maquinarias. También recibe barcos de pasajeros (cruceros). El TPGSM se ubica sobre la Bahía de Paracas, en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Paracas”, explica el Senace, entidad adscrita al Ministerio del Ambiente.

 

 

Así luciría el sistema de concentrado de minerales del puerto de Paracas.

 

 

 

ANTECEDENTES

 

En julio del 2014, ProInversión firmó con el Consorcio Terminal Portuario Paracas (TPP) el “Contrato de Concesión para el Diseño, Financiamiento, Construcción, Conservación y Explotación del Terminal Portuario General San Martín (TPGSM)”. La inversión de la empresa en la modernización del puerto asciende a US$ 300 millones.

 

Dos años después, en julio del 2016, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) aprobó el Estudio de Impacto Ambiental detallado (EIA-d), dando así viabilidad a las obras que se realizan actualmente en la zona del proyecto.

 

El 12 de abril de 2018, TPP presentó a Senace la solicitud de modificación del Estudio de Impacto Ambiental detallado (EIA-d), agregando tres componentes nuevos: construcción de un almacén de concentrados de minerales, instalación de planta de tratamiento de aguas residuales y una planta desalinizadora con un emisario submarino.

 

Posteriormente, tras desarrollar talleres de participación ciudadana y una audiencia pública en los distritos de Paracas y San Andrés, Senace emitió el 12 de setiembre del 2018 un informe con 272 observaciones y mas de 40 recomendaciones de instituciones especializadas del sector turismo, entre ellos la Cámara Nacional de Turismo (Canatur). El organismo estatal está evaluando el levantamiento de dichas observaciones por parte de TPP y este mes anunciaría su decisión final.

 

*Descargue el informe de Senace aquí:  N° 00027-2018-SENACE-PE-DEIN

 

*Lea las observaciones de la ciudadanía al proyecto:  AUDIENCIA PÚBLICA 

 

 

CUESTIONAMIENTOS

 

Los operadores de turismo y los vecinos de la bahía de Paracas se oponen a la aprobación del nuevo EIA. Señalan que el concesionario tiene planificado movilizar hasta 350.000 camiones por año sobre la carretera actual de un solo carril por dirección, en la cual se trasladan no solo los pescadores artesanales sino también los 400.000 turistas que visitan anualmente la Reserva Nacional de Paracas. A la fecha, circulan más de 700 vehículos de carga al día.

 

Pero el problema no es solo los demasiados camiones, también preocupan los accidentes ocasionados por los camiones en la zona, debido a su excesiva velocidad, así como el impacto ambiental de su carga.

 

“Hay una preocupación por el medio ambiente, que es la base para el turismo en el área protegida más antigua del Perú. Es imposible controlar al 100% los polvos de minerales con el viento que hay en Paracas”, explicó el biólogo Stefan Austermühle, de la asociación Mundo Azul, en declaraciones al diario Perú 21.

 

 

 

 

 

CARRETERA ALTERNA

 

Stefan Austermühle indicó que la carretera por donde transitan bicicletas, cuatrimotos, buses turísticos, camiones y volquetes, pasa muy cerca de una zona especial de la reserva de anidamiento de aves. “Son 250 metros de distancia entre la carretera y El Sequión. Aquí descansa el 30% de todas las aves protegidas de la reserva”, refiere.

 

Sobre el tema, el gerente general del Consorcio Terminal Portuario Paracas (TPP), Sergio Nicheli, sustentó el pedido para modificar el EIA: “Se trata de una modificatoria motivada por la demanda de usuarios mineros que están en la zona de influencia”.

 

Por su parte, el presidente ejecutivo de TPP, Jorge Arce Almenara, señaló que tienen planes para evitar una afectación a la reserva nacional de Paracas y pidió tranquilidad a la población.

 

“Tenemos una joya. Paracas, después de Machu Picchu, es el centro turístico más importante del país. El puerto existe desde antes de la reserva. El Estado manejaba la operación y recibía 140 camiones diarios. Nuestros accionistas quieren promover una carretera alterna. Con otras empresas privadas, queremos construir una vía alejada de la población”, comentó el ejecutivo.

 

“El Gobierno Central ha decidido hacer la carretera en lugar de que la haga el sector privado. Se ha iniciado con el Sernanp el proceso para ver el expediente técnico”, refirió Arce Almenara.

 

Perú 21 informó que, el pasado 21 de enero, el MTC pidió al Servicio Nacional de Parques que evalúe la propuesta para la vía alterna. “Así, el gobierno quiere calmar la tensión que aumenta entre los vecinos de Paracas que ven en esta megaconstrucción una amenaza para la reserva y el turismo”, opinó el medio.

 

No obstante, para organizaciones civiles como Adesospa y Asavip, “el proyecto portuario industrial no es compatible con el desarrollo turístico de Paracas, razón por la cual debe ser parado para siempre antes de que haya consecuencias lamentables, como turistas accidentados y antes de que se dañe la industria turística existente”.

 

*Conozca los argumentos de quienes se oponen al proyecto:  PELIGRO DE CAMIONES

 

 

POSICIÓN DE CANATUR

 

Consultada sobre esta problemática, la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) emitió su opinión en carta dirigida al Sernanp, de fecha 26 de junio del 2018. En el documento expresa su preocupación por la intención del concesionario del puerto San Martin de ampliar sus operaciones al traslado de concentrado de minerales pesados.

 

“Esta actividad, a todas luces, no es compatible con la conservación ni con el desarrollo turístico de la Reserva Nacional de Paracas ni del propio destine Pisco – Paracas”, señaló Canatur.

 

Explica que la Reserva Nacional de Paracas ha experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos años, debido a la inversión turística y mayor difusión de ésta por parte de la actividad privada y del Estado, todo esto enmarcado en la lógica del turismo sostenible. “Esta actividad contribuye de forma importante al presupuesto del Sernanp, que tiene bajo su custodia las Áreas Naturales Protegidas de nuestro territorio”, precisa.

 

En ese sentido, Canatur solicitó tomar acción sobre tres riesgos en particular: primero, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado estima la entrada de 103,000 camiones por año, lo cual resultaría en 207,000 viajes de camión, siendo esto un camión cada 2.5 minutos durante las 24 horas del día, lo cual creará congestión pues el tráfico se ajustará al horario del puerto.

 

Remarcó que, con la modificación del EIA, se pretende adicionar a esta carga el desembarque de hasta 1 millón de toneladas de concentrados de mineral, lo que incrementará el tráfico aún más. Si adicionalmente, dijo, se toma en cuenta el tránsito de vehículos pesqueros y el aumento del tránsito turístico, los cuales pasarán frente al museo y al centro de interpretación, “queda claro que nos enfrentamos a un serio problema para el cual no se están proponiendo soluciones reales hasta la fecha”.

 

“Es imprescindible que el Sernanp exija la construcción de una nueva vía para el acceso del tránsito pesado. En diversas reuniones públicas y de forma formal, las autoridades han ofrecido estudiar la construcción de una nueva vía, tema que parece haberse dejado de lado pese a ser de vital importancia para mantener el flujo de visitantes a la Reserva Nacional de Paracas”, refirió.

 

Segundo, según Canatur, se debe actuar en torno al incremento del ruido en la vía de ingreso y frente a las zonas de conservación. Sostuvo que es preocupante no solo la contaminación sonora que experimentarán los habitantes del centro poblado El Chaco y la reducción de la calidad turística del ambiente de Paracas en términos de ruido, sino también el alto impacto que significa la contaminación sonora para la avifauna de la reserva, especialmente en el área de El Sequión.

 

“El puerto se encuentra en la etapa de ampliación y hasta la fecha no se ha cumplido con las medidas (insuficientes) que se ofrecieron en el EIA que fue aprobado. La empresa concesionaria del puerto se comprometió a instalar la señalización pertinente para reducir la velocidad en la carretera de acceso al puerto y a instalar barreras naturales para de reducir el impacto acústico en las zonas más sensibles. Es imprescindible que Sernanp exija la implementación de medidas para reducir el ruido y que sean eficaces”, exigió.

 

Por último, como tercer punto, Canatur mencionó el riesgo de contaminación en la vía de ingreso a Paracas. Dijo que, en este caso, hay que considerar el problema de los desechos sólidos lanzados desde los vehículos por parte de choferes y pasajeros, lo cual iría en aumento. También la contaminación del aire que, con unos 207,000 viajes de camión a lo largo de la ruta de 14 km desde la garita de control hasta la entrada al puerto, se puede esperar la acumulación anual de 37.7 kilogramos de sustancias altamente tóxicas en el hábitat de las playas de la bahía de Paracas, dentro de la reserva.

 

Y finalmente, la contaminación por el traslado de concentrados de minerales. “En este caso no está de más recordarles que los concentrados de minerales son materiales tóxicos que afectarán no solo la avifauna, al mar, sino también a los pobladores y visitantes de la reserva. Dada la fuerza y dirección de los vientos en la zona, será imposible poder evitar el esparcimiento del material toxico en caso de negligencia o accidentes, que por el incremento del tráfico serán propensos a ocurrir”, puntualizó.

 

 

 

 

 

 

 

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