Cusco: miles de fieles participaron en peregrinación al Señor de Qoyllur Riti

 

Como hace 238 años, la fe y devoción al Señor de Qoyllur Riti se evidenció con gran magnitud esta última semana, con la multitudinaria concurrencia de fieles católicos y turistas a los pies de la venerada imagen grabada en una roca del paraje de Sinacara, a las faldas del nevado del Kolquepunku, en el distrito de Ocongate, provincia cusqueña de Quispicanchi.

 

Desde el 13 de mayo se programaron las visitas al santuario, ubicado sobre los 4,800 metros sobre el nivel del mar, al que se accede en vehículo por la vía Interoceánica y luego a pie por un camino de herradura de aproximadamente nueve kilómetros, desde la comunidad de Mahuayani hasta el santuario del Cristo de la Nieve.

 

Según informó la agencia Andina, este año, la masiva concurrencia se encaminó a la cumbre, en un peregrinaje donde el color y la tradición fue protagonizada por comparsas de danzas de las llamadas “naciones” o grupos de pobladores de las provincias de Paucartambo, Quispicanchi, Paruro, Acomayo, Chinchero, Urubamba, Canchis y Anta, ataviados con sus trajes típicos.

 

“Pablitos” o “Ukumarys” de Paucartambo, conforme a sus costumbres ancestrales, ascendieron hasta el Kolquepunku y desde los contornos comenzaron con sus oraciones, mientras que los nuevos integrantes fueron “bautizados” (azotados con látigo en señal de dolor que sufrió Jesús).

 

Después de una apoteósica misa realizada el 29 de mayo, día central de la celebración, las danzas y los “pablitos” emprendieron la tradicional peregrinación de 24 horas, desde el paraje del Sinacara hasta el distrito de Ocongate, entre la noche y madrugada se oró y cantó en quechua con la expresión “Danos tu bendición”.

 

Al amanecer, y a la vista del impresionante apu o deidad tutelar andina, que es el nevado Ausangate, se cumplió con el “Inti alabado”, actividad ancestral que consiste en dar la bienvenida al sol que irradia sus esplendorosos rayos sobre la meseta de Ocongate. 

 

Después, los miles de danzantes realizaron el “zimp’a” o trenzado de hileras de danzarines, que constituyó el deleite de los turistas nacionales y extranjeros que quedaron absortos ante esta sobrecogedora experiencia que mezcla religión católica, ancestrales tradiciones andinas y una extraordinaria manifestación cultural cuya fama alcanza fama mundial.

 

Con una expresión de hermanamiento, las diferentes comparsas se despidieron luego de una homilía en la iglesia de Tayancani, que está a unos kilómetros de la ciudad de Ocongate, en una ceremonia que destacó por la gran devoción de los participantes.

 

 

 

 

 

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