“Este hotel es una joya de la cadena”

“Este hotel es una joya de la cadena”

Rodrigo Rizzi, General Manager del JW Marriott El Convento Cusco, analiza su primer año al frente de uno de los íconos que tiene la Ciudad Imperial

Ubicado a 3 cuadras del Centro Histórico, el JW Marriott El Convento Cusco se levanta en torno al antiguo Convento Colonial de San Agustín del Siglo XVI declarado Patrimonio Cultural por el Gobierno Peruano. Lograr armonizar su valioso legado arqueológico preínca con la arquitectura colonial y los estándares de la cadena hotelera es uno de los principales retors que tiene Rodrigo Rizzi, su General Manager, quien conversó con el Portal de Turismo sobre este y otros retos que ha afrontado en su primer año en el cargo.

Cusco es una ciudad encantadora, nuestro principal atractivo turístico, pero a la vez no es una localidad fácil para una cadena internacional. Después de siete años de operaciones, ¿en qué momento la encontramos?

Creo que en un momento muy sólido. Cuesta un poco entrar y crecer, como en cualquier mercado. Pero creo que ya hace un par de años se ha logrado establecerse de manera firme. Tenemos buenas ventas, buena ocupación, buenas cifras de cara a los hoteles de la región y una gran aceptación del público local.  

¿Cómo logran conciliar los elementes históricos con la necesidad de modernización que implican los estándares de la compañía?

Empecemos por el edificio. Nosotros lo encontramos gran parte en el suelo. Hemos recuperado lo que estaba derruido y hemos mantenido intacto lo que se hallaba en buenas condiciones. Incluso al construir hemos encontrado ruinas incas y preíncas que se han preservado con ayuda de arqueólogos que nos han explicado el valor que tenía esta zona. Se ha levantado un hotel que encaja muy bien en el espíritu del Cusco.

Pero al que se le añaden las características de un hotel de alta gama…

Los estándares de la marca están presentes pero integrados a la cultura cusqueña. Nuestro restaurante ofrece comida local. El bar utiliza hierbas nativas que se siembran en nuestro jardín. En el spa usamos insumos andinos. Las tejedoras de Chinchero están en el patio, brindamos catas de pisco, clases de cebiche. Hacemos que la experiencia del cliente esté enfocada en preservar la cultura local.

¿Cómo está la relación del hotel con la comunidad local?

Muy bien, empezando por lo más básico, que es la generación de empleo. Tanto directos, con nuestros colaboradores, como indirectos, con la compra de insumos a los productores locales. Pero algo muy importante es que nuestro hotel es casa del cusqueño, que viene a desayunar, a almorzar, a celebrar el Día de la Madre, a casarse aquí, a cerrar negocios. Los hoteles icónicos de las ciudades son un ambiente social donde la gente local se reúne. La comunidad cusqueña es parte de mis huéspedes.

¿Qué cambios se vienen aplicando?  

Nuestro menú del restaurante Qespi tiene cerca de un año, pero igual a finales del 2019 se cambia por una nueva propuesta más moderna, con otra visión. Buscamos revolucionar lo que hacemos y lograr que sea un local que la gente tenga que visitar cuando venga al Cusco, que lo tenga en la mente y se interese por hacer una reserva. Un producto de alta gama, pero no por eso caro. Más bien buscamos crear una experiencia.

¿Cómo se preparan para ayudar al turista a combatir los efectos de la altura?

Es un punto muy importante. Todos nuestros cuartos tienen un sistema que inyecta oxígeno. La persona entra al cuarto y es como si bajara mil metros. Duermes bien, te relajas y te adaptas.

La Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) se preocupa constantemente por cuidar la calidad de la experiencia del turista…

Nuestros clientes están contactados por nosotros incluso antes de que lleguen. Si no tiene planes, nosotros se los armamos. Lugares para visitar, dónde comer, Machu Picchu. Y cuando llegan y quieren armar nuevos planes nuestro departamento de concierge está atento. Siempre apostamos por empresas de muy buen servicio y 100% formales.

¿Cuánto se preocupan por la capacitación a sus colaboradores?

Como Marriott hemos ganado por tres años seguidos como mejor lugar para trabajar en Perú. La capacitación de la cadena es muy buena. Y en Cusco, desde enero, hemos implementado el on boarding, una capacitación de los empleados nuevos que dura tres días y que ha sido tan exitosa que muchos hoteles de la zona están haciendo un benchmark para implementarlo en sus políticas.

Hace siete años el JW Marriott El Convento fue la primera marca de una cadena internacional que se instaló en el Cusco. Hoy tenemos otras opciones de alta gama. ¿Cómo diferenciarse?

El servicio es clave. Por sus características geográficas, sabemos que en Cusco no se van a abrir demasiados hoteles de lujo. Los jugadores van a ser los mismos y todos son excelentes y hermosos en infraestructura. Lo que va a diferenciar es el tema de servicios. Eso genera el boca a boca, la reputación, que es lo que hay que cuidar.

¿Cómo ve el futuro del sector Turismo?

Te puedo hablar de Cusco. Veo el panorama positivo. Se que va a crecer el próximo año. ¿Qué puede influenciar en ello? El escenario internacional, la economía, los conflictos. Es algo que se mapea constantemente, pero somos optimistas.

¿Cómo ha sido vivir este año en el Cusco?

Vengo de estar 10 años en países muy calientes y de playa. Además soy brasileño. Una de mis preocupaciones era el frio. Pero para mi sorpresa, mi esposa y yo nos enamoramos del clima, de la montaña. Nos pensábamos que nos íbamos a adaptar tan bien. Y otra sorpresa es el volumen del turismo que hay en la ciudad. Cusco es un destino fuerte, que incluso en baja temporada tiene una gran ocupación. Eso me sigue sorprendiendo, caminar por el centro histórico y ver la cantidad de turistas.

Cuando termine su paso por el JW Marriott El Convento el resumen será…

Mágico, maravilloso. Este hotel es una joya de la empresa. Una experiencia que nunca se va a olvidar.