Gestión Público-Privada: ¿Cómo es la nuez? [OPINIÓN]

 

TIPeando – Por: Elmer Barrio de Mendoza.

 

 

Casi estoy seguro de que el tema de la gestión público-privada de los destinos turísticos es el núcleo de cualquier estrategia que tenga por propósito dar un salto cualitativo en el desarrollo turístico del país. Es decir, sólo si logramos construir una relación decisoria entre la autoridad política y la representación institucional del sector privado con criterio de paridad, estaremos en condiciones de proponer una estrategia efectiva para el desarrollo turístico del país. Esto es verdad, según pienso, para el destino-país o para los diferentes destinos turísticos dentro del país.

 

 

¿Qué condiciones debe cumplir un destino?

 

• Menoya Zayas, profesor de la Universidad de Pinar del Río en Cuba, establece ocho criterios diferentes para definir al destino turístico (1):

 

– Como lugar geográfico determinado.

– Como escenario de confluencia entre la oferta y la demanda.

– Como sistema, cluster o polo de desarrollo articulador.

– Como circuito, eje o ruta.

– Como imagen percibida por viajeros, expertos y medios.

– Como motivador de viaje.

– Como escenario móvil.

– Como proyecto integrado.

 

No es difícil suponer que, con base en estos ocho criterios y a la fecha, existe casi un centenar de definiciones distintas de destino turístico.

 

 

• No obstante, está claro que hay suficientes elementos comunes para establecer un consenso mínimo, que la Organización Mundial del Turismo (OMT) ha recogido con relativo éxito, a través de cuatro componentes indesligables (2):

 

– De espacio (recursos turísticos e infraestructura de soporte).

– De administración (normatividad y políticas públicas).

– De producción (oferta de productos turísticos y de servicios complementarios, así como flujos de inversión).

– De distintas interrelaciones entre actores (con diversos efectos económicos, territoriales, sociales y ambientales).

 

El Plan Estratégico Nacional de Turismo (PENTUR) ha acogido la definición de la OMT y ha hecho bien. No podemos extender al infinito la discusión de un plan nacional de turismo con base en la discrepancia conceptual sobre lo que es un destino turístico. Los límites del PENTUR son otros.

 

 

• Como no todo espacio puede ser turístico (aunque muchos consultores y expertos afirmen lo contrario, sobre todo cuando hay facturación de por medio) me permito sugerir tres criterios principales para determinar cuándo un determinado espacio es (o puede ser) un destino turístico:

 

– Masa crítica de atractivos.

– Demanda real (o potencial) claramente identificada.

– Dinámica institucional proactiva.

 

Si alguna de esas condiciones no se cumple, el destino no existe (o no existirá), por favor no se dejen engañar.

 

 

¿Por qué la gestión debe ser Público-Privada?

 

• Primero, porque el sector público determina los criterios rectores de la gestión turística (Ley de Turismo, Política Nacional de Turismo, Plan Estratégico de Turismo y las normas reglamentarias e instrumentos de planificación subsectorial y subnacional de desarrollo turístico) y promueve la inversión en obras de infraestructura vial y de servicios básicos o de desarrollo urbano que son consustanciales al éxito del turismo. Si lo hace o no en consulta con el sector privado es otro tema.

 

• Segundo, porque el sector privado es el que desarrolla lo esencial de la inversión en la formulación y promoción de los productos turísticos, en la planta de soporte y en el transporte hacia los destinos y atractivos y es el que canaliza la compra de la oferta turística de un destino. Alguna vez, creo que fue por el año 2000 estando en Cajamarca, acuñé la frase “sólo hay turismo cuando hay turistas” para evidenciar que era el hecho de la visita la que determinaba la actividad y que por tanto la dinámica comercial privada era esencial para el turismo. Nunca reclamé copyright, así que cualquiera puede usarla como si fuera suya.

 

• Cuando el sector público y el sector privado rivalizan por la conducción de la actividad el resultado es un desastre. El Perú necesita resolver esta disyuntiva de una sola vez. La autoridad política debe conversar regularmente con la institucionalidad privada para crear el más adecuado clima de negocios y para asegurar que estos se desarrollen de modo formal y sostenible. Hablo en sentido unidireccional porque el sector privado, aquí y en la China, siempre estará presto a conversar con la autoridad política, siempre tiene algo que plantearle.

 

• Como el tema da para mucho, y seguramente volveré a escribir sobre este asunto, permítanme mencionar que muchas veces los recursos que usa el sector público para aplicar políticas de desarrollo turístico son de origen claramente privado (y no hablo de impuestos sino de tasas que tienen fines específicos); por tanto, la coordinación con el sector privado (y su presencia paritaria en la toma de las decisiones correspondientes) es algo así como un deber moral. En el Perú, el Fondo de Promoción y Desarrollo Turístico o el Fondo de Casinos son buenos ejemplos.

 

 

Termino este artículo con una cita de María Velazco de la Universidad Complutense de Madrid:

 

“En las sociedades contemporáneas se difumina de manera paulatina la frontera entre un sector público que tiene como principio básico de funcionamiento la jerarquía y un sector privado que se somete exclusivamente al principio del mercado. Tampoco es ya posible un ejercicio de planificación en donde se fijen unilateralmente objetivos e instrumentos, sino que han de renegociarse continuamente con agentes sociales de todo tipo. No existe ya un solo centro de decisiones, sino un conjunto de redes de actores entre las que han de encontrar su espacio las distintas instituciones. Y estas nuevas características exigen de los gobiernos que renuncien a su función de dirección tradicional y fortalezca su papel de orientador y coordinador” (3)

 

 

Hasta la próxima.

 

 


Elmer Barrio de Mendoza

elbardem1@gmail.com

 

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(1) Menoya Zayas, Sandys. Marco Teórico para la Gestión de Destinos Turísticos, 2014.

(2) Barrado Timón, Diego. El Concepto de Destino Turístico, 2004.

(3) Velazco González, María. Gobernanza del Turismo: Retos y Estrategias de las Redes de Destinos Turísticos. 2010.

 

 

 

*NOTA: Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor. Canatur no se solidariza necesariamente con las mismas.

 

 

 

 

 

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