La Danzante, la Orca y el Tumi destacan entre nuevos geoglifos hallados en Palpa

 

El hallazgo de 50 nuevos geoglifos en la provincia de Palpa, muy cerca de las emblemáticas Líneas de Nasca, en la región Ica, ha dado la vuelta al mundo. Entre las figuras que destacan se encuentran: la Danzante y el Mono, la Orca, el Tumi, el Reloj Solar, entre otras, algunas son gigantescas otras son pequeñas.

 

Parte de estos geoglifos ya se encuentran registrados y documentados por el Proyecto Nasca-Palpa. Algunas de las imágenes pertenecerían a la cultura Nasca, que dominó la zona entre los años 200 y 700 d.C.; pero otras habrían sido talladas por las culturas Paracas y Topará, entre 500 a.C. y 200 d.C.

 

Johny Isla, jefe restaurador y protector de las Líneas de Nasca, afirmó que en estos momentos trabaja por proteger las nuevas figuras descubiertas. Del total de geoglifos hallados ya se tenía cierto conocimiento de 30 y 20 son nuevas, gracias a los drones y equipos de última tecnología que aportó National Geographic.

 

En la labor ayudaron también estudiantes de arqueología de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

 

El periodista Genry Emerson Bautista, quien viajó a la zona y realizó impresionantes fotos de las figuras, afirma que Isla resaltó que, a diferencia de las Líneas de Nasca, ubicadas a menos de 1 kilómetro de este lugar, los geoglifos descubiertos se ubican en las laderas de los cerros Llipata y Sacramento y otros situados cerca de la ciudad de Palpa, provincia del mismo nombre.

 

 

 

 

El arqueólogo Isla y su equipo han elaborado un proyecto para proteger los geoglifos descubiertos mediante la colocación de hitos. La iniciativa contempla también realizar trabajos de recuperación y restauración de las figuras.

 

El proyecto ya fue presentado al Ministerio de Cultura para su financiamiento. Refiere que algunos geoglifos solo requieren de algunos trabajos de refacción porque se encuentran en buen estado.

 

El investigador destacó el apoyo de la población local en la protección de estos geoglifos. La zona del hallazgo se ubica en un camino que era utilizado por las personas de un caserío cercano y por el ganado. Ellos, ante el llamado del investigador, respetan los linderos y evitan transitar por el lugar para evitar dañar a las figuras.