Promover Camino Inca como marca turística internacional aún es difícil, según expertos

 

En el marco de la feria turística FITUR 2019, la más importante del mundo para Latinoamérica, que se celebró del 23 al 27 de enero en Madrid (España), representantes de Perú, Colombia, Chile y Ecuador participaron en un panel sobre el ancestral Camino Inca, incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en 2014 y cuya ruta pasa también por Argentina y Bolivia.

 

“Es un patrimonio común de los países andinos”, comentó Mónica Zalaquett, subsecretaria de Turismo de Chile, refiriéndose al enorme potencial de sitios naturales, arqueología y cultura local que ofrecen los caminos trazados para comunicar antaño las regiones del imperio inca.

 

El gran protagonista del Qhapaq Ñan (Camino Inca, en quechua) es Perú, con su antigua capital imperial, Cusco, y su departamento frecuentado todo el año por turistas de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Europa o Israel.

 

Allí el gobierno peruano quiere promover atractivos turísticos como el puente Queshuachaca, que las comunidades indígenas locales construyen con fibra vegetal cada mes de junio en un ritual que dura tres días. O Choquequirao, una ciudadela inca en terrazas que presenta cierta semejanza estructural y arquitectónica con Machu Picchu.

 

Sin embargo, la viceministra de Turismo, Liz Chirinos, advirtió que el desarrollo del Qhapaq Ñan como marca turística internacional “es difícil”, y dio a entender que el tema irá despacio.

 

Según explicó a la agencia AFP, del lado peruano no hay un presupuesto global fijado y, en cualquier caso, la financiación deberá ser de entrada estatal para “ir muy de cerca” con las comunidades indígenas quechuahablantes.

 

“Entrar ahí con inversión privada puede ser un poco agresivo” y hasta “contraproducente”, remarcó, insistiendo en que “sería un error” desatender la prosperidad de las comunidades locales.

 

Desde los tour operadores inciden en la necesidad de infraestructuras, un desafío formidable dadas las distancias geográficas y las disparidades de políticas públicas entre gobiernos.

 

En Uyuni, conocido salar del sur de Bolivia, “hay pocos hoteles, y entre La Paz y Cusco, pocos vuelos”, comentó Roberto D’Amico, fundador de Peru Quality, una empresa que opera en Chile, Perú y Bolivia.

 

“El turismo no está muy bien manejado a nivel de gobierno. No se le da la importancia que merece”, y “hace falta publicidad institucional”, abunda el boliviano Julio Peralta, de Turismo Kolla, refiriéndose a su país.

 

LA SOMBRA DE PERÚ

 

Los tour operadores peruanos llevan algunos años proponiendo otros productos, algunos de ellos de lujo, para diversificar oferta más allá de la saturación de Machu Picchu y la ruta de trekking entre éste y Ollantaytambo, conocida como “camino inca”.

 

A una hora de Ollantaytambo, Travel Group Perú ofrece estadías con la comunidad indígena Huilloc, en las que el turista puede trabajar la tierra, cocinar con leña o aprender costura tradicional, explica en Fitur su gerente, Ángela Guardia.

 

“Para los más aventureros”, añade, se ofrecen estadías de una noche, a razón de 600 euros por persona, en cápsulas metálicas encaramadas a una montaña y dotadas de cama, baño y cocina, además de una espectacular vista sobre un valle andino.

 

Por su lado, Viracocha Turismo ha apostado por la reserva paisajística de Nor Yauyos, rica en nevados, lagunas y cañones e integrada en la red de caminos el Qhapaq Ñan.

 

La diversidad del patrimonio inca en Perú ha creado paradójicamente otra dificultad para la integración de la ruta, y es que varios tour operadores de países vecinos afirman acusar cierto agravio comparativo.

 

“Si alguien quiere visitar el Camino del Inca, se va a Perú, no a Ecuador. No tenemos ruinas comparables a Machu Picchu”, comenta a AFP, Marcos Endara, gerente de Zenith Travel, quien ve una demanda internacional “estable” en el principal atractivo incaico del país, la fortaleza de Ingapirca.

 

“Toda la demanda se focaliza en Perú”, cuando se trata de visitar sitios incas, añade Elena Dimitrova, copropietaria del tour operador chileno Atacama Spirit, también activo en tierras peruanas.

 

Para Roberto D’Amico, “estamos muy lejos” aún de una ruta integrada internacionalmente. “Me parece que funcionaría, pero necesitaría una inversión importante y publicidad”.

 

(Fuente: agencia AFP)

 

 

 

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