Proyecto educativo CREAS promueve cuidado del medio ambiente en Cajamarca

 

Iniciativa favorece interacción de los niños con la naturaleza.

 

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Hace 35 años, los esposos Marcial Blanco y Joanna Hauchecorne compraron un fundo en Cajamarca y enseñaron a sus cinco hijas a amar la naturaleza. En medio de la ahora urbanizada ciudad, el Fundo Santa María sigue en pie gracias a los esfuerzos de las cinco hermanas María Sol, Flor de Esperanza, Graciela, Gloria y Elena Blanco Hauchecorne.

 

Ellas sostienen ahora este lunar verde con su proyecto educativo CREAS – Conciencia Ambiental, a través del cual buscan fortalecer valores hacia el cuidado del medio ambiente dentro y fuera de las instituciones educativas y ofrecer una mirada integral a los beneficios del manejo adecuado del agua y de residuos sólidos.

 

Como familia, decidieron mantener y preservar este terreno como Fundo Santa María., incrementando la cantidad de árboles nativos y trabajando la tierra para productos de consumo, libre de químicos, cosechando agua de lluvia y subterránea, utilizando plantas para curar, preparando abonos orgánicos (lombricultura, compost). El fin y satisfacción es compartir y sembrar el interés de cuidar la naturaleza con la población cajamarquina.

 

 

 

 

La iniciativa del proyecto se genera con el propósito de contribuir al desarrollo y crecimiento de la sociedad con intensión de conocer, valorar y respetar la riqueza natural de nuestro país, proyecto que busca ser un apoyo para las escuelas públicas y privadas existentes en la ciudad de Cajamarca, en su esfuerzo por desarrollar una conciencia acerca de la importancia del ambiente y formación de ciudadanos consientes y conocedores de los problemas ambientales, brindándoles espacios de exploración, descubrimiento y comprobación.

 

La educación ambiental-vivencial favorece la interacción del niño con la naturaleza. Con el proyecto CREAS (Centro de Recursos para la Educación Ambiental Sostenible) se complementarán distintas habilidades educativas ambientales y productivas en los menores; sustentando la importancia de aprendizajes en el grupo y con el grupo, que fortalece el desarrollo del niño de manera integral, valorando los recursos naturales del medio ambiente, generando actitud de respeto por la naturaleza y el logro de una mayor conocimiento del medio para valorizarlo y así poder resguardarlo.

 

 

 

 

Si los alumnos no conciben a la sociedad de la que forman parte como integrante del medioambiente, será más difícil que puedan involucrarse y actuar. En este caso, el logro de los objetivos de la educación ambiental internacionalmente aceptados (sensibilidad, conciencia, responsabilidad critica, valores sociales, participación, etc.) y permanentemente expuestos, será mucho más difícil.

 

Es así que se realizan circuitos con orientación especializada en las prácticas cotidianas de una granja. “Contamos cuentos basados en la naturaleza y recreamos temas como: ¿Por qué la vaca tiene leche? ¿Cómo se produce un huevo? ¿Por qué crece una planta? ¿Por qué un árbol es tan alto? ¿Por qué necesitamos el agua? ¿A dónde va toda la basura? Además, en el fundo se va innovando juegos interactivos, producto de reciclaje; y compartimos también saberes entre niños, educadores y especialistas priorizando la participación de los niños”, explica la institución.

 

Han pasado ya casi cuatro años desde que inició este proyecto, actualmente se dan charlas sobre el cuidado del medio ambiente, se muestran los impactos positivos y que deberían de replicarse; son niños, adolescentes y jóvenes, de instituciones educativas, universidades y organizaciones que visitan este bello lugar en Cajamarca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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