Somos los primeros en exportación de servicios [OPINIÓN]

 

TIPeando – Por: Elmer Barrio de Mendoza.

 

 

Si examinamos históricamente la Balanza de Pagos que produce el Banco Central de Reserva no cabe la mínima duda de que el turismo receptivo es la mayor fuente de divisas por exportación de servicios del país. 

 

Por ejemplo, a 2017 registramos 3,710 millones de dólares de ingresos por viajes y 863 millones de ingresos por transporte de pasajeros, es decir 4,573 millones de dólares de ingresos por concepto de turismo internacional.

 

Comparemos esta cifra con los 2,103 millones por transporte (sin contar el transporte de pasajeros por supuesto) o con los 103 millones de ingresos por comunicaciones o con los 1,201 millones por adquisición de seguros o con los 897 millones por otros servicios y nos daremos fácil cuenta de que el turismo representa más de la mitad de los ingresos de divisas del país por exportación de servicios.

 

Y esto no es más que una reiteración de la secuencia de la última década, en la que –en promedio– el turismo representó el 53% de la exportación de servicios del Perú.

 

 

¿Para qué nos sirve esta evidencia?

 

? Por ahora para no mucho. Cuando el sector privado turístico ha reclamado (por mencionar algo) la exoneración del IGV bajo el principio simple de que no se puede exportar impuestos, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha dicho las más de las veces que no. Y las pocas veces que dijo que sí lo hizo a regañadientes y escamoteando el beneficio tributario que a otros sectores de exportación no regatea nunca.

 

? Sin embargo, para consolidar un argumento, pocas cosas son tan importantes como la persistencia. Por ello, primero, el sector turismo (público y privado) debe enarbolar este liderazgo económico -indiscutible y documentado- de manera permanente. Puesto así, y repetido hasta la saciedad en los diferentes escenarios de negociación, el turismo adquirirá consistencia y no será más una Cenicienta en la consideración de la institucionalidad pública y privada del país. O, mejor dicho, será en adelante la Cenicienta que se volvió princesa.

 

? Somos los líderes de la exportación de servicios (con data indiscutible del instituto emisor) y debemos asumir nuestro rol como tales. En un mundo en que las ventajas competitivas se definen claramente por los servicios, no concentrarnos en que somos los primeros en este capítulo es un grave error, que al menos la representación privada del turismo no debe cometer.

 

 

¿Y qué nos corresponde hacer en concreto?

 

? Primero que nada, hacer saber a tirios y troyanos que somos los primeros, porque sospecho que ni tirios ni troyanos lo saben.

 

? Segundo, asegurarnos que nuestras estadísticas sean las mejores y no tratar de pasar gato por liebre. Si estamos sumando, como lo hacemos en este artículo, ingresos derivados de los viajes de los no residentes al Perú más los ingresos derivados del transporte internacional de pasajeros, digámoslo con claridad. A nadie le interesa que se crea que, un buen día de 2015, el gasto total de los visitantes internacionales se disparó de 3.3 mil a 4.1 mil millones de dólares porque eso no es verdad. Debemos ser los primeros interesados en decir las cosas tal como son.

 

? Tercero, acudir juntos -MINCETUR y sus organismos descentralizados y CANATUR y sus gremios asociados- al MEF y a la CONFIEP, a la Cancillería y a la Cámara de Comercio y a ADEX y a COMEX y a donde sea que haya que acudir para iterar que somos los primeros indiscutibles y que nos traten como a tales. Intuyo que nuestra mayor debilidad es una suerte de secular timidez.

 

? Cuarto, aliarnos con todos los demás exportadores de servicios para dotar de valor agregado al turismo del Perú, en tecnología, en comunicación, en aseguramiento, en transporte y en cuanto hay. Podemos tener la certeza -y debemos brindar la confianza- de que el beneficio será de ida y vuelta.

 

? Por último, si tenemos claro que los prestadores de servicios somos intensivos en talento humano y en ocupación y nos brindamos mutuo valor añadido, podremos pensar en liderar el incremento sostenido del empleo en el país al mismo tiempo que vamos cerrando la brecha entre la oferta formativa y la demanda de recursos humanos competentes. Un punto esencial para la OCDE por ejemplo.

 

Todo eso podemos (debemos) hacer si entendemos y si proyectamos el valor, un dato poco difundido, pero tan potencialmente significativo para el Perú.

 

Qué tal si comenzamos a creer.

 

 


Elmer Barrio de Mendoza

elbardem1@gmail.com

 

 

 

*NOTA: Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor. Canatur no se solidariza necesariamente con las mismas.

 

 

 

 

 

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