Turismo y vulnerabilidad social [OPINIÓN]

 

TIPeando – Por: Elmer Barrio de Mendoza.

 

 

El país está convulso y el turismo lo siente. Recientemente hubo un accidente ferroviario y otro de autobús en la ruta a Machu Picchu imputables no tanto fallas técnicas como a la ausencia de prevención de autoridades y operadores frente a hechos previsibles. Más recientemente aun hemos asistido a la confrontación de dos comunidades por el control del acceso a un atractivo turístico emergente.

 

El turismo es altamente vulnerable a la inestabilidad política y al conflicto social. Cuando sabemos que tenemos una vulnerabilidad es absurdo carecer de estrategias para controlarla o para morigerar sus efectos. Cierto es que la gran parte de esta vulnerabilidad está bajo “control” político. Pero no es verdad que el sector privado deba limitarse a contemplar la inacción o solamente a demandar soluciones.

 

¿Qué hacer frente a la crisis política desde el sector privado?

 

• Importa mucho que una crisis política no genere intrusiones en los temas técnicos. El sector privado turístico debe evitar que los asuntos técnicos prioritarios se politicen.

 

• Los argumentos técnicos del sector privado turístico deben ser impecables. De ese modo se evitará que el sector público abandone su perfil técnico, dado que la tentación es muy grande en medio de una crisis.

 

• En la crisis política es fundamental la unidad gremial del sector privado y el fortalecimiento de su alianza con la academia. Si en general el vínculo entre la demanda empresarial de recursos humanos competentes y la oferta formativa de institutos y universidades es esencial, en momentos como este la necesidad de articulación es mayor porque los objetivos estratégicos deben estar claramente antepuestos a los intereses de corto plazo.

 

• El sector empresarial comprende perfectamente que no debe ser parte de una crisis política sino, al revés, parte de su solución. Por ello su neutralidad es fundamental.

 

• Esa neutralidad implica potenciar lo técnico dado que, fortaleciendo su perfil técnico, el sector privado ayuda a la construcción y desarrollo de las políticas públicas y a la ejecución de acciones de alcance estratégico. El sector privado, entonces, no debe dejar la cancha al pleito ni a la confrontación gratuitas, debe quedarse allí, con iniciativa, para dar la batalla porque no se produzcan agujeros en la caja fiscal, para que se asegure la conservación de los recursos mediante intervenciones compatibles con el patrimonio natural y cultural, para que no se pase “gato por liebre” aprovechando la confusión, para consolidar el modelo de gestión público-privado.

 

 

¿Qué hacer frente a los conflictos sociales?

 

• Uno de los principios del turismo sostenible es la inclusión social, pero el solo discurso es insuficiente. La inversión privada en turismo debe ir acompañada de presencia satisfactoria de las comunidades receptoras.

 

• Perú tiene modelos que presentar, que deberían ser materia de un evento gran alcance próximamente. Experiencias Rainforest Expeditions y la comunidad El Infierno, Inkaterra y Palma Real, Condor Travel y Misminay y varias otras constituyen ejemplos a comunicar.

 

• Sin embargo ni siquiera el mejor modelo de turismo sostenible está al margen de las dificultades, de las complicaciones. Necesitamos saber tanto de las virtudes como de las dificultades. Lo cierto es que tenemos algo que decirle al país y al mundo.

 

• Puestos sobre los hechos, no obstante, nada es peor que ignorar los conflictos latentes, que hacer la del avestruz. Los conflictos potenciales deben ser identificados apenas se asoman, no ignorarlos hasta que estallan. La prevención de conflictos es fundamental en el turismo. El sector privado es crucial para la inteligencia preventiva, no debe desentenderse de los problemas en ninguna circunstancia.

 

• Producido el conflicto que no se previno, por falta de ganas o por falta de decisión o porque pese a que se hizo lo posible no se pudo evitar, el sector privado prioriza la seguridad de sus pasajeros. Por tanto, debe estar capacitado para ello y no improvisar. Recordemos la versión simple de la Ley de Murphy: Lo que puede fallar, fallará.

 

• Luego de controlado un conflicto, el sector privado deberá contribuir a que las circunstancias que lo provocaron desaparezcan. No basta con la cosa simple de que “fueron agitadores”, que sin duda hay y sin duda fueron también. Y que deben ser combatidos con determinación. Pero estos agitadores se montan sobre hechos reales, probablemente exagerados e intencionalmente agravados. Esos hechos reales sí pueden ser atenuados.  La idea es eliminar el caldo de cultivo que permite la agitación social.

 

Muy bien, son sólo unas pocas ideas que, sin duda, pueden ser mejoradas. Ojalá lo hagamos y pronto contemos con estrategias estructuradas para reducir la vulnerabilidad social del turismo en el Perú. Es un asunto de competitividad.

 

 


Elmer Barrio de Mendoza

elbardem1@gmail.com

 

 

 

*NOTA: Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor. Canatur no se solidariza necesariamente con las mismas.

 

 

 

 

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